sáb. 16 de nov. | Museo Universitario Arte Contemporáneo

El pase. (Dispositivo, contexto histórico y actualidad), a cargo de Manuel Hernández

Mantener una plena libertad y a la vez contar con una interlocución sostenida, seria y exigente, basada en una comunidad de experiencia.
Se ha cerrado la posibilidad de registrarse a este evento.
El pase. (Dispositivo, contexto histórico y actualidad), a cargo de Manuel Hernández

Horario y ubicación

16 de noviembre de 2019 12:30 – 17 de noviembre de 2019 15:00
Museo Universitario Arte Contemporáneo, Insurgentes 3000, C.U., 04510 Ciudad de México, CDMX, México

Acerca del evento

http://ecole-lacanienne.net/event/el-pase-dispositivo-contexto-historico-y-actualidad/

Horarios:

Sábado: 12:30 pm a 8 pm.

Domingo: 10 am a 3 pm.

Lugar:

Sala de Conferencias del MUAC (Museo Universitario Arte Contemporáneo), Ciudad Universitaria, CDMX.

Aportaciones:

Público en general: $900 durante septiembre y octubre. A partir de noviembre $1,200.

Estudiantes de licenciatura y maestría: $500 durante septiembre y octubre. A partir de noviembre $600.

En línea: $1,200 o $60 USD.

Observación importante: los inscritos para la modalidad presencial no tendrán acceso a la transmisión en línea, si desean acceder a ella deberán pagar una nueva inscripción con la cuota íntegra de la misma ($1,200 o $60 dólares).

Las aportaciones recaudadas van a colaborar en la producción de las próximas ediciones de Litoral Editores.

Argumento:

¿Qué es el pase? Al querer responder esa simple pregunta, de inmediato nos vemos llevados a intentar ubicar su contexto histórico y su actualidad en el psicoanálisis.

Cuando estaba por iniciar su seminario Los nombres del padre, Lacan quedó definitivamente fuera de la IPA debido a que su capacidad para formar psicoanalistas fue puesta en cuestión, en particular por su práctica de las sesiones de tiempo variable. Durante los diez años (1953-1963) que tardaron las comisiones examinadoras en dar su veredicto, Lacan hizo una crítica a fondo de todo el sistema de formación de psicoanalistas de la IPA, de su estructura jerárquica, y del American way of life que le subtiende. Así, cuando en 1964 fundó la Escuela Freudiana de París (EFP), Lacan podía, y debía, dar una respuesta novedosa. Si se lee con cuidado el Acta de fundación de la EFP, se comprobará que ése fue el objetivo principal de la existencia de su Escuela: dar una respuesta al problema de la formación.

Para ello, Lacan creó una nueva modalidad de lazo comunitario formal en el movimiento psicoanalítico, al que llamó “Escuela”. En él, puso en acción una horizontalidad entre sus miembros que sólo se había conocido en la Sociedad Psicoanalítica de los Miércoles, a la vez que disolvió cualquier programa de tipo universitario en la formación de los nuevos psicoanalistas. La introducción del cártel como estructura de base de la EFP marcó un hito en ese primer movimiento de innovación.

El segundo fue la introducción del dispositivo del pase. Sobrevino tres años después de la fundación de la EFP, y fue plasmado en las dos versiones (oral y escrita) de la Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela. A partir de ese momento, el Acta de fundación y la Proposición aparecieron en cada Anuario de la EFP, dándole marco. Lo cual significa que Escuela y pase forman un ensamble.

Además de la Proposición redactada por Lacan, existieron otras dos Proposiciones redactadas por miembros de la EFP, y las tres se sometieron a votación, ganando la de Lacan. Este dato permite comprender que su autor jamás quiso imponer el pase a nadie, sino que desde su inicio fue una opción. Sin embargo, con ese dispositivo, un poco extraño y totalmente nuevo, Lacan dio una solución radical a los problemas del sistema de formación que emanan de la IPA, y que hemos estudiado en los seminarios precedentes (“Transformarse en analista” y “No hay análisis didáctico”).

Ahora es preciso situar el lugar de dos dispositivos nuevos en la historia del psicoanálisis: la Escuela y el pase, para comprender los enormes alcances de lo que Lacan hizo al introducirlos.

Sólo eso permitirá comprender algo enigmático: a la vez que Lacan declaró a ese pase “un fracaso”, lo mantuvo vigente hasta el final, e incluso sugirió al grupo italiano ¡que se constituyeran alrededor de dicho dispositivo!

Los problemas relativos a la formación del psicoanalista no han desaparecido. Incluso se han agravado con la irresponsabilidad de aquellos que, sin haber hecho una experiencia de análisis, pero con un posgrado en teoría psicoanalítica, se promueven en redes sociales como “psicoanalistas”: son los analistas salvajes que Freud combatió sin cesar. Es una situación cada vez más alarmante, pues cuando alguien va a buscar a un analista, su vida y existencia pueden estar en vilo. Entonces, ¿cómo responder a esa degradación?

Para quien se siente afín a la enseñanza de Lacan, la solución no podría ser regresar al falso rigor del modelo jerárquico y académico, en donde se presentan todos los problemas descritos por Lacan en “Situación del psicoanálisis y formación del psicoanalista en 1956” y los impasses del discurso universitario.

En cambio, una respuesta pertinente podría reunir dos condiciones: mantener una plena libertad y a la vez contar con una interlocución sostenida, seria y exigente, basada en una comunidad de experiencia. Eso es una Escuela.

Y, en segundo lugar, contar con un mecanismo consensuado para que dicha Escuela pueda declarar: ahí, hay analista. Para eso ella se dota del dispositivo de pase.

Ahora bien, si éste es sólo optativo (bajo ninguna circunstancia puede ser un requisito) y si los modelos IPA y universitario no son aceptables, ¿cómo alguien puede ocupar legítimamente el lugar de analista sin haber hecho el pase? Respuesta de Lacan: por la vía que practicó Freud… pero con la posibilidad de hacerlo en una Escuela, en vez de insertarse en una agrupación que funcione como la Iglesia y el Ejército o, peor aún, en el estado salvaje de las redes sociales.

Cuando alguien ha hecho una experiencia de análisis y la ha llevado hasta su final, puede dar testimonio de lo que ha vivido… y quizás desee hacerlo.

Entonces tal vez lo mejor sea que lo haga en un dispositivo específico, ante un pequeño público advertido (Publikum), que pueda recibir su testimonio para darle una inscripción, esa sí, completamente pública. ¿No es ese el sentido del pase y de la existencia de la Escuela?

Bibliografía:

Jacques Lacan,

  • “El psicoanálisis y su enseñanza”, Escritos, vol. 1, Siglo XXI, México, 1984, p. 419.
  • “Situación del psicoanálisis y formación del psicoanalista en 1956”, cit. p. 441.
  • “Proposición del 9 de octubre sobre el psicoanalista de la Escuela”, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2001. Versión escrita p. 247, versión oral, p. 603 (con algunos errores de traducción).
  • “Discurso a la Escuela Freudiana de París, Otros escritos, cit., p. 261.

Elisabeth Roudinesco,

  • La Batalla de cien años. Historia del psicoanálisis en Francia, vol. 3, capítulo I, “La escuela freudiana de París: la reconquista”, Editorial Fundamentos, Madrid, 1993.

Jean Allouch,

  • Nouvelles remarques sur le passage à l’acte, Epel, París, 2019.
  • Prefacio a La etificación del psicoanálisis, Ta erotika, Me cayó el veinte, México, 2010.

José Attal (editor),

  • El informe Turquet, Ediciones literales, México, 2015.

Manuel Hernández,

  • “La posición depresiva”, Litoral, Presencias, número 39, Epeele, México 2007.
  • “Saltar”, Me cayó el veinte, Provocaciones de amor, Me cayó el veinte, México, 2009.

Crédito de la imagen: Yves Klein, “Salto al vacío”.

Yves Klein saltando al vacío y siendo recibido por sus amigos judokas, 5, rue Gentil-Bernard, Fontenay-aux-Roses, octubre de 1960.

Fotografía de Harry Shunk y Janos Kender compartida generosamente por Harry Shunk en su cuenta de instagram: https://gramha.net/explore-hashtag/harryshunk

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